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Cómo preparar una casa para mostrarla
29 de junio de 2025 · 4 min de lectura
Una visita es una experiencia sensorial. Si entras y huele bien, la luz cae natural y los espacios se ven amplios, ya ganaste el 60% de la decisión.
Empieza por la entrada. Es la primera impresión y muchas veces la única que se queda. Asegúrate de que esté limpia, con buena iluminación y sin objetos acumulados.
Abre cortinas y enciende todas las luces, incluso de día. La sensación de luminosidad es uno de los factores que más influye en la percepción de valor.
Temperatura agradable, música baja y aroma neutro. Evita ambientadores fuertes; mejor un poco de café recién hecho o pan en el horno.
Y un consejo personal: no estés presente en la visita. El cliente necesita espacio para imaginarse viviendo ahí, sin sentir que está siendo observado.